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Av. M. A. Romero Sur #517 San Salvador, El Salvador C.A.

LEVANTANDO LOS CIMIENTOS
CLASES DEL CICLO I

AUTORIDAD DEL CREYENTE

Introducción:

Según las escrituras; en el jardín de Edén el hombre creado por Dios, voluntariamente desobedeció a su creador, se rebeló contra Dios y sin saberlo quedó bajo el dominio de Satanás.

El hombre perdió la facultad de gobernar libremente la tierra y aún él mismo quedó sujeto a la voluntad de un nuevo dios, Satanás. Desde entonces, la intervención demoníaca sobre la tierra ha sido evidente, sometiendo al hombre a muchos sufrimientos y a la esclavitud al pecado y la muerte.

Ahora Dios, con el propósito de restaurar totalmente la vida del hombre, ha provisto los medios, para que el hombre sea libre de nuevo y ejerza la autoridad que antes le había sido delegada.

I LA AUTORIDAD, UN PRINCIPIO ESPIRITUAL

Dios es sabio y mantiene todo bajo su control, ya sea directa o indirectamente. El ha establecido leyes que rigen el mundo espiritual y leyes que rigen el mundo físico. Como creador él es la máxima autoridad, pues posee todo el dominio y el poder; él es el Omnipotente, el Fuerte, el Gran Yo Soy. Y según Rom.13:1; “no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.”

A. ¿QUE ES LA AUTORIDAD?

La autoridad es un principio espiritual establecido por Dios, a través del cual regula la conducta de los seres vivientes. Debido a que es de origen divino, oponerse a ello significa resistir a lo establecido por Dios, por lo tanto los que se oponen, acarrean condenación para sí mismos.

La autoridad es la facultad de ejercer dominio.

Es estar habilitado para gobernar. La autoridad se recibe de parte de aquel que tiene el poder, por tanto tener autoridad también es: representar al que tiene el poder y hacer cumplir su voluntad.

La autoridad no es igual al poder.

Tener poder es: poseer la habilidad, la capacidad o la fuerza; tener autoridad es: poseer la facultad de gobernar, controlar o de usar el poder recibido.

Puede suceder que alguien sin poder alguno posea autoridad, o que alguien con poder no tenga autoridad. Pero según el orden divino, generalmente la autoridad será acompañada de Poder. Incluso en lo natural cuando a alguien se le delega autoridad, también se le debe capacitar o entregarle poder.

B. EL LIMITE DE LA AUTORIDAD

Las autoridades son establecidas para hacer cumplir las leyes; por lo tanto, aún aquellos que la poseen deben someterse a ellas, reconociendo que cada una tiene sus límites o su área de aplicación. Los líderes poseen autoridad sobre las personas solo en el área que se les asigne; por ejemplo, ninguno podría ordenar a un padre de familia como dirigir su casa.

Existen varios tipos de autoridad y cada una es responsable de una área determinada, algunos ejemplos son:

1. En la familia.

El hombre es la cabeza y junto con su esposa gobierna a sus hijos. Por lo tanto, los hijos deben obedecer a sus padres, la mujer debe estar sujeta a su marido y cada marido debe estar sometido al Señor. (Efe.5:22 y 6:1)

Es claro que el marido tiene autoridad sobre su mujer y sobre sus hijos; él no puede corregir o dirigir la vida de quien no es su esposa y de quienes no son sus hijos.

2. En la Iglesia.

Cristo es la cabeza de la Iglesia y él a determinado dirigir o guiar a los creyentes por medio de los pastores.

Cada pastor es responsable de un rebaño, y él junto con los líderes que escoge, procuran guiar la vida de los creyentes. Los pastores son responsables de gobernar y los cristianos deben obedecer a sus pastores y sujetarse a ellos, porque ellos velan por sus almas. (Heb.13:17)

3. En la sociedad

En la sociedad se reconocen varios tipos de autoridades, entre ellas: las civiles, las militares y las judiciales.

Cada una es independiente de la otra, sus facultades de gobierno son diferentes y se limitan al campo asignado. Por ejemplo: Un alcalde no puede dar ordenes al ejército, un militar no puede sentenciar a un reo, ni un juez puede perseguir, golpear o disparar a un fugitivo.

No pueden hacer aquello para lo cual no están autorizados, deben recordar que la autoridad tiene límites.

Estos son aspectos generales respecto a la autoridad dentro de la sociedad, ahora enfoquemos la autoridad en el ambiente espiritual, para que podamos establecer la base de la autoridad del creyente sobre los demonios.

II EL HOMBRE DOMINADO POR ANGELES CAIDOS

La Biblia llama a Satanás: el “dios de éste siglo”, y como tal, ejerce dominio sobre los seres humanos, hasta el punto de que puede cegar el entendimiento de las personas, impidiéndoles que conozcan al Dios vivo. (2Cor.4:4)

Satanás le ofreció a nuestro Señor Jesús, todos los reinos de la tierra, afirmándole que a él le habían sido entregados y que a quien él quería se los daba. (Luc.4:5)

El Señor Jesús llamó a Satanás príncipe de éste mundo, (Jn.12:31 y 14:30) como tal, él posee derechos legales sobre la humanidad.

El propósito de Satanás siempre ha sido destruir a la raza humana. Por eso el Señor Jesús dijo que “él había sido homicida desde el principio” (Jn.8:44)

A. SATANAS ES EL OPRESOR

En Hch.10:38; leemos que: “Jesús anduvo sanando a los oprimidos por el Diablo.” El es el causante de la aflicción, la tribulación y la persecución.

El diablo y los demonios han mantenido al ser humano bajo su dominio, esto ha traído como consecuencia que vivamos en un mundo lleno de egoísmo, orgullo e indiferencia al dolor ajeno. El mundo está lleno de inseguridad, incertidumbre, frustración, destrucción, maldad así como de religiones y filosofías que mantienen al hombre alejado de Dios. Todo esto, y aún la depravación en que ha caído la raza humana, tiene como origen la influencia satánica.

El libro de Romanos en el Cap.1 versos 18-32, describe la condición de seres humanos que han permanecido alejados de Dios y que han sido entregados a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen: Inmundicia, mentira, pasiones vergonzosas, lascivia, injusticia, fornicación, perversidad, etc. son el resultado de ésta influencia.

El engaño de Eva, el asesinato de Abel, la torre de Babel, Sodoma y Gomorra, los cultos paganos, la idolatría de Israel, las depravaciones, los asesinatos, la música, los entretenimientos y hasta las leyes de algunos países; revelan cuán ocupados han estado el diablo y los demonios en destruir a los seres humanos.

Una de las áreas en que se observa claramente la actividad demoníaca en la actualidad, es la propagación del culto satánico, el cual ha existido desde la antigüedad; pero que en estos días se presenta más abiertamente. Con esto, el diablo pretende obtener lo que siempre deseó: adoración. Pero esta adoración no es genuina; pues los que se la ofrecen a cambio de poderes sobrenaturales, en realidad son esclavos controlados totalmente.

III JESUS EL PRIMER HOMBRE LIBRE

Sobre la tierra ha caminado solamente un Justo verdadero, un hombre perfecto, tentado en todo pero sin pecado, su nombre: Jesús de Nazareth.

El ha sido el único hombre libre de la potestad de los ángeles caídos. Y aunque era el hijo de Dios, él se llamaba a sí mismo el hijo del hombre (Mat.8:20, 9:6, 11:19) y resistió toda tentación y oposición como hombre.

Para que no heredara la naturaleza adámica, su cuerpo fue engendrado por el Espíritu Santo, él no era hijo de José (esto habría causado que heredara corrupción por la relación sanguínea) El era hijo de Dios, Emanuel, que traducido es: "Dios con nosotros". El era Dios, pero con la forma y limitaciones humanas, y en tal condición tuvo que soportar las tentaciones de Satanás.

Jesús no heredó la naturaleza de pecado, pero tomando la misma naturaleza de Adán permaneció sin pecado a pesar de todas las tentaciones. El no le dio lugar al diablo, ni al pecado en su vida, por eso dijo: "Viene el príncipe de éste mundo, y el nada tiene en mí.” (Jn.14:30) Esto significa que Satanás no tenía ningún derecho legal sobre él, no había nada que lo atara, que lo sometiera a su dominio; Jesús era un hombre libre, un hombre recto, un hombre con autoridad, El vivió de la manera en que debió hacerlo el “primer Adán.”

Satanás trató de matarlo utilizando a Herodes (Mat.2:16), utilizando a los judíos (Jn.10:31), trató de estorbar su ministerio, de oponerse a todas sus obras y aún de que cumpliera su misión de dar su vida en rescate por el mundo. (Mat.16:23) Satanás trató muchas veces de ejercer dominio sobre Jesús, pero nunca lo consiguió, incluso se atrevió a pedirle que le adorara y que le entregaría los reinos del mundo; pero fracasó, pues Jesús escogió morir y derrotarlo, que someterse a él y escapar del sufrimiento.

A. LA AUTORIDAD DE JESUS

Aunque Jesucristo era la manifestación de Dios en carne, él no vivió como Dios, él no usó su poder y autoridad. Él nació y creció como cualquier ser humano.

En Fil.2:5-8; se lee que el Señor Jesús; “se humilló y tomó forma de siervo, hecho semejante a los hombres.” Estando en ésa condición de hombre, vivió en autoridad por causa de la unción del Espíritu Santo.

1. Jesús actuó con autoridad sobre toda enfermedad.

Algunos ejemplos son:

• “... tuvo compasión de ellos y sanó a los que de ellos estaban enfermos.” (Mat.14:14)

• “... y se apartó de allí y le siguió mucha gente y sanaba a todos.” (Mat.12:15)

• “... y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades.” (Mar.1:34)

Mucha gente traía a cojos, ciegos, mudos, mancos y otros muchos enfermos a los pies de Jesús y los sanó. El sanó: Fiebre (Mat.8:14), Ceguera (Mat.9:27), Parálisis (Mat.9:1), Lepra (Mar.1:40), Sordera (Mar.7:32) etc.

2. Jesús actuó con autoridad sobre los elementos de la tierra

• Convirtió el agua en vino. (Jn.2:7)

• Caminó sobre las aguas del mar. (Mat.14:25)

• Maldijo la higuera y se secó. (Mat.21:19)

• Reprendió a los vientos y al mar. (Mat.8:26 )

3. Jesús resistió con autoridad a Satanás y a los demonios.

El resistió a Satanás con la palabra de Dios, los demonios obedecían las órdenes del Señor cuando él los reprendía y los echaba fuera de las personas, algunos le rogaban que no los echara y otros que no los atormentara antes de tiempo. Los demonios se humillaban ante él; algunos ejemplos son:

• Los endemoniados gadarenos. ( Mat.8:28)

• El hombre en la sinagoga. (Mar.1:24)

• La hija de la mujer Sirofenicia. (Mar. 7:25)

• El hombre mudo. (Luc.11:14)

• La mujer encorvada. (Luc.13:11)

En Mat.4:24; se lee que: "la fama de Jesús se difundió por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos y los sanó.”

El Señor Jesús pudo ejercer dominio sobre los demonios mientras anduvo en la tierra, porque mantuvo una vida sin pecado; y ahora el diablo y los demonios han quedado sujetos a la autoridad del nombre de Jesús, porque los venció resucitando de entre los muertos.

*LA CRUZ NO FUE UN LUGAR DE DERROTA SINO DE VICTORIA.

Por eso leemos en Col.2:15; "y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.”

Dios recuperó como hombre la autoridad que Adán le entregó al diablo; ahora Jesús es la cabeza de todo principado y potestad (Col.2:10); ha recibido un nombre que es sobre todo nombre, ante el cual se doblará toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra y debajo de la tierra. (Fil.2:9-10)

Por esto, después de haber resucitado el Señor afirmó: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.” Ahora el Diablo y los demonios están sujetos definitivamente al Señorío de Cristo.

4. Jesús actuó con autoridad para perdonar pecados.

El Señor perdonó al paralítico (Mat.9:2 y 6), también perdonó a la mujer adúltera y no la condenó. (Jn 8:11) La base para que él hiciera eso, era su futuro sacrificio expiatorio en la cruz.

Ahora en base a su muerte, la iglesia tiene un ministerio fundamental, que es anunciar el perdón de pecados en el nombre de Jesús (Hch.10:43 y 13:38). Según Col.2:13; el Señor ya perdonó todos nuestros pecados, por eso el apóstol Pablo escribe: "Dios estaba en Cristo, reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.” (2Cor.5:19)

IV EN CRISTO, EL HOMBRE POSEE AUTORIDAD

El creyente es salvo y es justo; y para poder mantenerse en esa posición, necesita creer la palabra de Dios, a través de la cual también conocerá, que Dios le ha dado autoridad.

A. FUNDAMENTOS DE LA AUTORIDAD DEL CREYENTE

1. La delegación de parte de Cristo

Las escrituras revelan que la autoridad del Señor Jesús se extiende sobre todo principado y autoridad y poder y Señorío y sobre todo nombre que se nombra en éste siglo y en el venidero. Y que todas las cosas están sometidas bajo sus pies. El está sentado a la diestra de Dios en los lugares celestiales. (Efe.1:20)

El Señor Jesús ha sido exaltado por el Padre recibiendo toda autoridad y potestad, y ahora él ha delegado de su autoridad a los creyentes. Comenzó con los 12 apóstoles (Mat.10:5), y después envió a 70 discípulos. (Luc.10:1) Por la autoridad recibida, ellos pudieron sanar a los enfermos (Luc.10:9) y echar fuera a los demonios (Luc.10:17), no hacían esto por su poder o habilidad, sino con el poder del que los envió, así como Pedro lo declaró cuando el paralítico fue sanado. (Hch.3:12-16)

Después de haber resucitado, el Señor nuevamente mandó a los apóstoles a predicar el evangelio (Mat.28:18 y Mar.16:15) y aseguró que habrían señales de poder en aquellos que creyeran, lo cual nos incluye a todos nosotros.

*LOS CREYENTES POSEEN AUTORIDAD PORQUE EL SEÑOR SE LA DELEGO A LA IGLESIA.

2. La exaltación del creyente.

La iglesia es el cuerpo de Cristo, y cada creyente verdadero es un miembro de ese cuerpo. (Efe.5:23) Según las escrituras hemos sido resucitados con Cristo y estamos sentados en los lugares celestiales juntamente con él. Dicho de otra manera, el creyente ha sido exaltado delante de Dios, la autoridad de Cristo le pertenece a la iglesia (en lo relacionado con lo terrenal), y es a través de ella que Dios manifiesta su poder y presencia alrededor del mundo. (Efe.2:6 y 3:10)

*EL CREYENTE POSEE AUTORIDAD PORQUE HA SIDO EXALTADO CON CRISTO

3. La morada del Espíritu Santo.

Cristo mora en nosotros y nosotros estamos en Cristo; estamos respaldados por el poder más grande del universo por eso está escrito: "Si Dios es por nosotros, quién contra nosotros?" También en la escritura se lee: "más a los que le recibieron, a los que creen en su nombre les dio potestad de ser hechos hijos de Dios." (Jn.1.12)

*EL CREYENTE POSEE AUTORIDAD POR SER UN HIJO DE DIOS

B. ¿CUANTA AUTORIDAD POSEEN LOS CREYENTES?

Definitivamente que no todos los creyentes poseen la misma autoridad, pero basado en los aspectos anteriores sabemos que todo creyente tiene autoridad.

Toda la iglesia del Señor, ha recibido la autoridad que le pertenece a su cabeza. Es un error creer que solo los líderes la poseen y mucho mayor es el error de pensar, que un solo hombre puede poseer la misma autoridad de Cristo, ya que por ejemplo; ningún hombre jamás podrá sanar a todos los enfermos como lo hizo él.

La autoridad de un creyente es determinada por el crecimiento espiritual, el cual incluye los siguientes aspectos:

1. Conocimiento de la palabra de Dios. (de la voluntad de Dios)

Quien no conoce la palabra de Dios, no sabe lo que le pertenece, ni lo que puede hacer. Cuanto más conocemos de la palabra de Dios, más fuertes somos, estamos mejor preparados para enfrentar al enemigo y podemos evitar ser destruidos. (Ose. 4:6)

2. La Fe.

La autoridad se ejerce por medio de la fe, no es suficiente conocer la palabra, debemos creerla y actuar basándonos en ella. La fe crece, se desarrolla, y juntamente con ella vamos tomando una posición de mayor autoridad.

3. La unción.

Dios se manifiesta en la medida que somos sensibles a la guianza de su Espíritu, ése respaldo de Dios fortalece nuestra posición de autoridad. Un mayor nivel de unción es también un mayor nivel de autoridad. A esta área pertenece la manifestación de los dones espirituales.

4. El llamado.

Cuando Dios llama; él capacita, él delega la responsabilidad y también entrega la autoridad necesaria para cumplirla. Dios coloca a unos con autoridad y poder para ministrar a los salvos, a otros para ministrar a los enfermos de cierta dolencia, a otros para ministrar a los inconversos, etc.

En un sentido general; debemos usar la autoridad delegada a todos los creyentes; es el privilegio de cada creyente usar la autoridad del nombre de Jesús, orar por los enfermos, ministrar a los endemoniados, orar por las circunstancias etc. En la medida que crezca espiritualmente se dará cuenta que su nivel de autoridad es mayor.

Es importante señalar que un hijo de Dios que usa su autoridad, no puede recibir daño de un satanista, no puede ser afectado por ninguna brujería, el maligno no le toca. (1Jn 5:18) Por tanto no debemos temer ninguna amenaza.

C. ¿CUAL ES EL PROPOSITO DE LA AUTORIDAD?

Si ejercemos la autoridad que el Señor nos delegó, y él manifiesta su poder a través de nosotros; será para que continuemos su obra.

En 1Jn.3:8; se lee que: "El hijo de Dios apareció para deshacer las obras del diablo"

Como representantes de Cristo sobre la tierra, tenemos la responsabilidad y la autoridad para deshacer las obras del diablo. Nuestra acción fundamental es resistir, oponernos a toda obra maligna, a toda operación demoníaca en nuestra vida o en la de otras personas, debemos impedir que los demonios destruyan la vida de otros.

Nuestra autoridad nos faculta para resistir al mismo diablo si fuera necesario y él tendría que huir de nosotros (Stg.4:7) Sin embargo nosotros no podemos castigar a los demonios, no podemos apresarlos, es un error ordenarles que se vayan al abismo, no tenemos tal autoridad. (no encontramos una base bíblica para esto)

El Señor Jesús dijo: "echarlos fuera", es decir sacarlos de las personas y que las personas queden libres. Esta es parte de nuestra responsabilidad de deshacer las obras del diablo.

Use su autoridad diariamente, resista todo lo que no provenga de Dios: enfermedad, dolor, esclavitud, miseria, etc.

V EL CREYENTE EJERCIENDO AUTORIDAD SOBRE ANGELES CAIDOS

Como creyentes, hemos recibido armas espirituales para poder permanecer en victoria. No luchamos para ganar, pues el Señor ha vencido ya, y mientras su reino se establece, solo luchamos para permanecer firmes en la libertad, usando la autoridad recibida, retenemos lo que el Señor nos ha dado resistiendo al enemigo.

A. RESISTIMOS EN EL NOMBRE DE JESUS.

Nos oponemos a toda obra del diablo en el nombre de Jesús. Y así como oramos al Padre en el nombre de Jesús, poniendo nuestras peticiones delante de él; así también nos podemos dirigir a las huestes de maldad ordenándoles en el nombre de Jesús que se detengan en sus obras perversas. (Luc.10:17 y Hch.16:18)

Usar el nombre de Jesús es un privilegio dado a los creyentes, mencionar su nombre implica reconocer todo el poder y el dominio que le pertenece. (Fil 2:9)

La iglesia hacía y debe seguir haciendo todas las cosas en el nombre del Señor; bautismo en agua, bautismo en el Espíritu Santo, compañerismo, predicación, sanidades, oración, alabanza etc. (Col.3:17)

Jesús mismo autorizó a los creyentes a usar su nombre, él les dijo: en mi nombre, lo cual significa en representación mía o con mi respaldo; y con ese respaldo cualquier demonio se sujeta.

B. RESISTIMOS USANDO LA ARMADURA DE DIOS.

Muy importante de notar es que Efe.6:11; nos exhorta a que nos vistamos de toda la armadura de Dios. Nosotros debemos vestirnos con la armadura de Dios, con el propósito de que podamos estar firmes contra las asechanzas del diablo. En el verso 13 se repite la exhortación, y el propósito es que podamos resistir en el día malo y que habiendo acabado todo, sigamos firmes.

El apóstol Pablo hace una comparación, de lo que son cada una de las partes de una armadura usada por los soldados romanos y lo que son las partes de la armadura de Dios.

1. Estad pues firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad.

La firmeza y estabilidad en su vida son posibles, cuando Ud. permanece en la verdad de la Palabra de Dios. (Jn.17:17) El cinturón bien ajustado permite al soldado asegurar su vestimenta y con ella sus armas; el vivir siempre en la verdad, permite al creyente estar seguro y firme. Si caminamos en la verdad no temeremos nada.

La verdad debe rodear su vida, no es únicamente que conozca la verdad de la Palabra; si no que Ud. permanece en la verdad siempre, no hay lugar para la mentira en su vida.

2. Vestidos con la coraza de justicia.

Esto significa, estar consciente de su posición en Cristo. Ud. es justo porque ha sido justificado y mientras esta convicción permanezca en su espíritu; será como una coraza protectora que guardará su corazón.

Vestirse de Justicia implica no solo es “un acto de fe”; también es vivir haciendo lo que es justo, actuar con rectitud en todas las áreas de nuestra vida.

3. Y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.

Es necesario que parte de su vida diaria sea dedicada a la evangelización, a anunciar las Buenas Nuevas. El evangelio será como su calzado; usted se “para en” el evangelio donde sea que vaya. El evangelio será causa de que Ud. se vea involucrado en hacer la obra de Dios.

4. Sobre todo tomad el escudo de la fe.

La fe es un escudo espiritual para el creyente; todo ataque del maligno puede ser anulado o detenido con la Fe. Ud. puede tener un escudo pequeño y débil o uno grande y resistente, esto depende de la edificación de su fe. Su fe en Dios y en su palabra, será su escudo para apagar todos los dardos del maligno.

5. Y tomad el yelmo de la salvación.

El yelmo era el casco que protegía la cabeza, un soldado sin protección en su cabeza es un blanco fácil de destruir, ya que una herida en la cabeza es mortal. Por eso el Señor quiere que sepamos que tenemos vida eterna (1Jn.5:13), pues el conocimiento firme de nuestra salvación es fundamental para nuestra vida, será como un casco que guardará nuestra cabeza.

6. Y la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios.

Cuando hablamos la Palabra, cuando confesamos la palabra de Dios (creyéndola), ésta viene a ser como una arma que se usa contra el enemigo.

La Palabra de Dios saliendo de su boca, es “la espada del Espíritu”, no es la palabra escrita sino la palabra de Dios cuando es hablada por su boca. La palabra de Dios es comparada con una espada; “Porque la Palabra de Dios es viva y Eficaz y más cortante que toda espada de dos filos” (Heb.4:12), “De su boca sale una espada aguda para herir.” (Ap.19:15)

Resumimos diciendo que:

Por causa del nuevo nacimiento y de haber sido perdonados, Satanás no posee ningún derecho sobre nosotros. Por la presencia del Espíritu Santo en nosotros, podemos vivir en Libertad

Una vida de Santidad no permite lugar al diablo para que oprima nuestra vida.

El conocimiento de la Palabra de Dios nos coloca en la posición que nos pertenece en Cristo.

Hemos recibido autoridad delegada de parte de Dios y es nuestra responsabilidad ejercerla.

La autoridad delegada todavía esta vigente.

“He aquí os doy potestad, de hollar serpientes y escorpiones y sobre toda fuerza del enemigo y nada os dañará.” (Luc.10:19)


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(Isaías 58:12)